Muchas personas consideran la práctica de quemar libros como algo ofensivo por diferentes razones: para algunos, es una forma de censura que los líderes políticos o religiosos aplican contra aquellos que se oponen a sus ideas. Para otros, la quema pública de libros significa publicidad gratuita cuyo efecto es atraer la atención a libros que de otro modo podrían no haberse conocido ampliamente. Es por eso que algunas autoridades prefieren la destrucción privada de libros.

Sin embargo, existe una práctica diferente, aunque muy minoritaria, de quemar libros que lo entiende como un acto privado e individual de amor por la literatura. A diferencia de la quema como censura y represión cultural, estos otros quemadores de libros no pretenden eliminar todas las copias del mismo libro para evitar que otros lo lean, sino que ejecutan ciertas copias concretas como un acto de purga de su biblioteca, una declaración de amor a las otras copias de la misma.

La revista 451 nació con la intención de rescatar del fuego lo que nunca tuvo que arder y con la determinación de enfrentarse a aquellos que creen que el fuego puede silenciar la cultura o eliminar lo subversivo. 451 es una publicación de aquellos que aman la literatura para aquellos que arden por ella.

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